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Regalos con vida en Navidad

Un año más nos disponemos a celebrar la Navidad, un año más nos planteamos qué regalar a nuestros familiares y amigos. El regalo de un ser vivo es una posibilidad, pero una posibilidad que debe ser valorada con responsabilidad y teniendo muy en cuenta la aceptación del que recibe el regalo.

Muchas personas se plantean regalar un animal llegadas las fechas navideñas. Esta intención, en sí misma, no tiene porqué ser un problema, pero se puede convertir en una gran complicación si la sorpresa va acompañada de desconocimiento de la intención e interés por el regalo del receptor de la ofrenda.

Si tenemos ABSOLUTAMENTE CLARO que la persona que recibirá el animal lo desea, tiene las posibilidades de atenderlo, su entorno familiar está de acuerdo en la incorporación de un ser vivo… ¡¡adelante!!
La alegría que supone la incorporación de un amigo deseado, unida al acto de un regalo, puede ser algo maravilloso, pero eso sí, y perdonar la insistencia, si se cumplen todas las premisas comentadas.

Nuestro hijo puede llevar años diciéndonos que quiere un gato, nuestro marido ha gastado litros de saliva y mucha energía comentándonos que le encantaría ese maravilloso ejemplar de felino… ¡¡bien!! pero, ¿estamos todos de acuerdo?.

El gato tiene grandes ventajas como animal de compañía: no es necesario sacarlo de paseo diariamente, puede pasar varios días solo en casa con supervisión de algún amigo o familiar durante nuestras vacaciones pero, a pesar de todas estas ventajas, es evidente que es un ser vivo con necesidades.

Si estamos convencidos de que el regalo será para bien, que no acarreará problemas a la familia, e indeseables consecuencias para el felino (devolución, cambios sucesivos de domicilio en busca de la familia definitiva… abandono), sólo nos queda buscar una buena opción.

En la actualidad podemos conseguir un felino, cachorro o adulto, con raza o sin raza, un animal que satisfaga plenamente los deseos de aquel que lo va a recibir.

Podemos acudir a una entidad de protección animal, allí encontraremos animales de todas las edades, algunos de raza, y casi siempre esterilizados; en la mayoría de las ocasiones, las entidades especializadas en felinos ya han realizado al animal las pruebas de leucemia e inmunodeficiencia, y tienen las vacunas y desparasitaciones adecuadas a su edad.

Si queremos un gato de raza podremos acudir a una tienda especializada o a un criador.
En estos casos debemos valorar al animal, ver su estado general, sus vacunas, desparasitaciones, la garantía que nos ofrecen y pediremos la correspondiente factura.

Los profesionales de las tiendas especializadas y los criadores son los principales interesados en que el animal se encuentre en perfecto estado de salud: en primer lugar por su apego y cariño a los animales, y en segundo lugar por las posibilidades de contagio de enfermedad al resto de los felinos de su tienda o criadero.

Una cosa muy a tener en cuenta es que no debemos actuar de forma compulsiva. Si el niño quiere un gato, no acudamos al primer sitio y nos llevemos al animal en su cesta, con todos sus accesorios. Se deben valorar todas las opciones, visitemos entidades de protección, tiendas, criadores, veamos como trabajan, como cuidan y quieren a los animales, estudiemos el tipo de gato adecuado para nosotros (cachorro, adulto, común, de qué raza, etc.)

Estamos buscando un ser vivo que compartirá muchos años con la persona a la que se lo vamos a llevar, ¡¡que menos que dedicar el tiempo oportuno a su selección!!
Si nos pasamos días buscando un juego, un electrodoméstico, comparando precios, viendo garantías, ¿no es justo, lógico, evidente, que debemos hacer lo mismo, o más, en el caso de un ser vivo?

Regalar un ser vivo en navidad puede ser algo maravilloso, nuestra responsabilidad es asegurar que todo sea perfecto y que nada, absolutamente nada de lo comentado, se nos pase por alto.

 


 

 
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