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¡Hay que hacer ejercicio!
Cuando vemos a nuestro felino plácidamente tumbado en el sofá, no solemos imaginar que dentro de ese relajado organismo se esconde un atleta. El ejercicio es importante para el estado sanitario del animal: mantiene todos los órganos en perfecto estado y ayuda a evitar el sobrepeso y la obesidad..
Debemos partir de la premisa de que un felino será más inactivo cuanto más lo sean sus propietarios o menos tiempo tengan para dedicar al animal. Si nos planteamos el tema por un breve espacio de tiempo llegaremos a la conclusión que nuestro felino se va integrando en el mobiliario de la casa y deja de desarrollar sus espectaculares dotaciones físicas, a medida que le prestamos menos atención.
Es evidente que el paso de los años no perdona a nadie, ni a los gatos, aunque también es cierto que infinidad de felinos senior dejarían exhaustos a ejemplares mucho más jóvenes y menos motivados en el sano desarrollo del deporte.
Nadie pretende que el gato se presente a alguna “curiosa” olimpiada desarrollada por las incansables mentes orientales, no se intenta que el animal termine con un problema de vigorexia pero, lo que si debemos procurar, DURANTE TODA SU VIDA, es que tenga un ejercicio y un juego adecuado a su edad y estado.
Al gato le encanta acechar, perseguir, cazar… es su naturaleza, su instinto. Si nosotros le proponemos juegos que le den esas posibilidades tendremos un animal feliz y en un estado de forma envidiable. Es evidente que el ejercicio sin una alimentación adecuada no consigue el efecto deseado: los que acuden al gimnasio, o realizan variados deportes, pueden observar a personas en excelente forma física, pero con un marcado sobrepeso.
Ambas situaciones no son incompatibles: si el gato consume más alimento del necesario, o un alimento inadecuado para su situación, en definitiva, que si su ingreso energético vía alimento es mayor que el gasto realizado, el animal presentará sobrepeso u obesidad.
Por ello debemos combinar las acciones: un alimento específicamente diseñado para su estado, tipo de vida, un alimento específico para nuestro gato, y un ejercicio adecuado a sus posibilidades.
LOS JUEGOS
Entre los juegos “favoritos” del felino están los de persecución y los de búsqueda. Entre los de persecución, podemos encontrar un amplio abanico, desde los más básicos, a los más exclusivos.
Un muñeco de tela o trapo, atado a una cuerda y a un palo, puede hacer las delicias del animal si se mueve con alegría y astucia por parte del propietario. En el mercado existen cañas de lo más sofisticadas.
Un puntero láser enfocado en el suelo y paredes, podrá demostrarnos que nuestro gato no tiene nada que envidiar a “spiderman” subiendo por superficies verticales…
Y lo más, lo último… existen unos dispensadores de pompas de agua… ¡¡con sabores!!
El aparato en cuestión emite unas pompas de agua con saborizantes que no interfieren en la nutrición del animal, pero que consiguen estimular al máximo su interés por la “caza” de tales objetos móviles.
Si nos referimos a los juegos de búsqueda, podemos introducir dentro de una caja de zapatos, algo de su alimento, o algún objeto o juguete de su agrado (les atraen especialmente los que tienen catnip concentrado).
Cuando el animal consiga su premio podremos complicar más el juego, metiendo la caja dentro de una caja más grande, con papeles, cartones… eso sí, tengamos presente, muy en cuenta, que el gato dejará la zona de juego llena de restos de su escarceo predatorio.
Está claro que el ejercicio es salud, para ellos, y para nosotros…
El felino que mueve sus patas, mueve su corazón, el felino que gasta energía evita que esta se deposite en diversos territorios de su organismo, ocasionando variados y fácilmente evitables problemas.
¡Una buena dieta y ejercicio¡
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