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La llegada de un bebé

La llegada de un bebé a casa es siempre una noticia maravillosa pero… ¿Qué piensa nuestro gato de ello?

Para comprenderlo debemos conocer antes que para un gato la estabilidad de su entorno es fundamental para mantener la estabilidad de su comportamiento. Cambios en su entorno producen estrés y ansiedad, que se manifestarán de forma diferente dependiendo del carácter de cada gato. Habrá gatos que se adapten a la nueva situación de forma fácil y, en cambio, habrá otros que necesiten más tiempo y ayuda para poder adaptarse y volver a encontrarse bien.
¿Qué es un cambio en el entorno?, pues pueden ser múltiples situaciones como cambios de mobiliario, viajes frecuentes, visitas, reformas, mudanzas, nuevos gatos y, por supuesto, la llegada de un bebé. 
Los gatos delimitan su territorio o sus zonas (de alimentación, eliminación, juego, etc.) mediante la utilización de marcas faciales, que consisten en la deposición de feromonas familiares sobre su entorno. Lo realizan al frotarse contra objetos, personas u otros animales. Es una actividad diaria y necesaria para que su entorno les resulte familiar. Equivale a lo que hacemos todos nosotros cuando colocamos los objetos de una habitación de forma que ésta nos resulte agradable y acogedora.
Cuando hay un cambio en el entorno y desaparecen en mayor o menor grado sus feromonas,  un gato equilibrado volverá a marcar facialmente, pero un gato que comienza a sentirse estresado y ansioso, permanecerá más tiempo escondido, paseará menos por su entorno, marcará menos facialmente, con lo que se esconderá más…. Ahí es donde debemos intervenir para ayudarle y que vuelva a sentirse bien en su casa.

Cuando por primera vez llegamos a casa con nuestro bebé, nunca debemos acercarnos a nuestro gato y enseñárselo ya que esto puede asustarle, sino que debemos esperar a que él se acerque y pueda olerle y observarle tranquilamente. De este modo le permitiremos comenzar a familiarizarse con él.
Veamos algunas  situaciones frecuentes que se producen con la llegada de un bebé:
- Algún miembro de la familia impide al gato el acceso a la habitación del bebé: Realmente no tiene sentido impedirle el acceso ya que en la práctica resulta imposible. Un bebé requiere atención permanente, y no podemos estar regañando y apartando a nuestro gato constantemente. Es un grave error. Si alguna vez vemos que entra en la cuna –cosa que suelen hacer si ésta está vacía, ya que es un lugar de descanso muy cómodo - es muy útil asustarle con un spray de agua a distancia, sin que le gritemos o regañemos directamente. De este modo se asusta de ese lugar, lo verá como un lugar poco cómodo y agradable, pero seguirá considerándonos a nosotros como gente agradable. Los castigos directos (gritos/manotazos) sólo obtendrán una respuesta de miedo hacia nosotros y además el estrés que padece el gato aumentará.

- Acuden muchas visitas, lo que conlleva más ruido, sustos… Nuestro gato debe tener lugares donde poder esconderse y relajarse.  Pueden ser cunas bajo las camas… pero también les encanta tener lugares altos donde poder observar todo lo que sucede a su alrededor. De esta forma se sentirá seguro ante cualquier situación que le altere.

- Ya nadie juega con él y sus rutinas se alteran: Es una de las principales causas de estrés. El juego es una actividad diaria fundamental para un gato independientemente de la edad de éste. Los gatos que no juegan son susceptibles de presentar mayores alteraciones en su comportamiento. Hay que intentar mantener una rutina nueva con él jugando diariamente. Para que resulte muy fácil y se pueda compaginar con la nueva vida en casa, debemos utilizar juegos que no requieran que nosotros nos movamos:
o Cañas de pescar que agitaremos y en las que podemos cambiar el juguete que está en el extremo.
o Punteros láser
o Cajas de cartón que sacaremos a ciertas horas, para que puedan entrar y salir…
o Catnip (hierba que estimula el sistema nervioso y cuyo efecto dura alrededor de 15 minutos. Se impregnan juguetes con ella y se los ofrecemos a los gatos.

Mediante el juego, la presencia de lugares donde refugiarse y sobre todo la posibilidad de mantener su territorio y que se le permita explorar y andar por toda su casa, casi todos los gatos se adaptarán perfectamente a la llegada de nuestro bebé. Pero ¿Qué hago si con estas medidas sigo viéndole nervioso y muy asustado?

Si observamos que aún haciendo todo esto, el gato está alterado (demasiado nervioso o demasiado tímido) es necesario y muy conveniente que se utilicen feromonas felinas - Feliway?, análogo sintético de la fracción F3 de las feromonas faciales felinas- ya que disminuyen la ansiedad. Al aplicarlas en su entorno éste vuelve a resultarle un lugar familiar y acogedor.

Se adquieren en centros veterinarios y sólo son percibidas por los gatos. No afectan de ningún modo a las personas ni a los bebés. Hay dos presentaciones: Feliway difusor, que tiene liberación constante y es útil para unos 60 m2, o bien el Feliway spray, con el que podemos llegar a todos los rincones de la casa. Si utilizamos el spray, éste se debe pulverizar al aire, como si fuese un ambientador, mediante una o dos pulsaciones por habitación. Se utilizarán durante el tiempo necesario hasta que nuestro gato se encuentre bien.

Es muy recomendable utilizar las feromonas a lo largo de la vida del gato anticipándonos a cambios que vayamos a realizar en casa y de este modo evitar que se estrese.

La llegada de un bebé es algo maravilloso y nuestro gato puede convertirse en su mejor amigo.

Marisa Palmero, Clínica veterinaria "Gattos".
 

 
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