Usuario

Contraseña


Síguenos en:



Las bolas de pelo

Con la primavera no sólo llegan las flores y el buen tiempo. En esta bonita época del año también comienza la muda fisiológica del pelo en nuestros felinos y, con ella, aparecen las temibles bolas de pelo.

Seguro que muchos recordamos la divertida escena de la película “Shrek”, en la que el gato protagonista intentaba expulsar una molesta, tremenda y compacta bola de pelo. Quizá para los que no tuviesen gato en el momento de ver esa película no entendiesen la cómica escena, pero para los que sí tenemos, nos resultó una imagen cotidiana, ya que esa misma situación se produce en la gran mayoría de nuestros gatos domésticos. Los “más afortunados” son capaces de expulsarlas, y los de menos fortuna acaban en la clínica veterinaria con diversos pronósticos.

Los felinos tienen una gran capacidad para expulsar, mediante el vómito, los materiales pilosos, y de otro tipo, que llegan a compactarse y paralizar de una u otra forma el tránsito de su aparato digestivo.
Pensemos que estos felinos, en libertad, consumían otros animales, animales con pelos, con plumas… “productos” de difícil o imposible digestión y que en muchas ocasiones eran los principales causantes de esos tremendos atascos y sus consecuentes vómitos.
Nuestros felinos domésticos no tienen que expulsar ningún residuo “indigestible” de los alimentos comerciales que su amigo de dos patas le ofrece, pero sí tienen que esforzarse en expulsar las bolas de pelo que se forman tras sus largas horas de acicalado.

Un gato domestico pasa un número variable de horas lamiéndose el pelo, tiempo que aumenta en animales estresados, o por el contrario, poco motivados, y que buscan una “autosatisfacción” y cierta calma, en el proceso del “auto-lamido”. Durante este proceso obtienen el beneficio buscado, pero a la vez, ingieren grandes cantidades de pelo que pueden llegar a formar bolas que paralicen el tránsito intestinal.

Esto no es una broma… muchos animales llegan al quirófano por esta causa, y algunos, desgraciadamente, no pueden superarlo.

¿Qué podemos hacer?

Pues como no vamos a cambiar el comportamiento de los felinos, debemos intentar dos cosas: que el animal ingiera menos pelo y que el pelo ingerido transite por el aparato digestivo sin provocar atascos hasta su salida por el recto.
La primera parte, intentar minimizar la ingestión de pelo, es sencilla, pero “demasiado rutinaria” para el propietario, ya que con un buen cepillado diario arrastraremos una gran cantidad de pelo, y con ello evitaremos que lo que se quede en el cepillo pase a su aparato digestivo.

La segunda meta es mucho más sencilla: el uso habitual de jarabes de malta y los alimentos pensados para este problema facilitan el transito del pelo ingerido.
Si suministramos malta a nuestro gato un par de veces por semana (variable según el tipo de pelo del felino), y aportamos diariamente un alimento específico (por ejemplo Intense Hairball 34 de Royal Canin, que nos garantiza sus resultados), nuestro gato no tendrá que sufrir las tremendas contracciones abdominales necesarias para lanzar al exterior las bolas de pelo.

Y, por cierto, no se me olvida la hierba gatera. Tener siempre a disposición del gato una maceta con hierba gatera en época de muda, le permitirá ingerir las fibras vegetales que le resultan tan atractivas (a la mayoría) y que mejoran el tránsito intestinal y muchas veces incluso provocan el vómito del animal y con ello la expulsión del pelo ingerido.
De todas formas, y puestos a elegir, mejor que lo expulse más fácilmente y sin esfuerzo por la vía natural, ¿no les parece?


 

 
Compartir: