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Cuidados de un gato senior
El mayor interés de los propietarios, los avances en nutrición y farmacología y la especialización de los profesionales sanitarios, han hecho posible que disfrutar a nuestros gatos más de diez años sea algo habitual.
Un gato senior se diferencia de un animal adulto en su vulnerabilidad (disminución progresiva de sus capacidades ante situaciones de estrés fisiológico interno y externo). Sin embargo, esta “facilidad” para tener problemas, para “sufrir de goteras” no debe ser confundida con la enfermedad.
Se considera que un gato es senior o geriátrico a partir de los diez años de edad. Para muchos propietarios es difícil asumir que su gato entra en una fase de vida distinta a partir de una fecha concreta, sobre todo cuando el animal “está como una rosa”, pero debemos pensar que el traspaso de esta frontera es sólo un aviso, un toque de atención para cuidar aún mejor a nuestro amigo felino.
A partir de esa edad, tres aspectos son fundamentales:
-Combatir los problemas existentes (en caso de tenerlos). -Controlar y prevenir la aparición y el desarrollo de las enfermedades geriátricas. -Mantener un peso correcto a través de una alimentación adecuada a las características del animal.
EJERCICIO.
Un punto fundamental a tener en cuenta en el cuidado de los gatos mayores es el mantenimiento de un correcto estado de la masa muscular. En los perros este punto es más fácil de mantener gracias a los paseos por el exterior. Sin embargo en el caso de los felinos se obtienen excelentes resultados proporcionando al animal suficientes momentos al día de juego y esparcimiento, pero en demasiadas ocasiones bajamos la guardia y permitimos que el sedentarismo, unido al paso del tiempo, empeoren las condiciones musculares del animal. El ejercicio diario, además de mantener los músculos en estado óptimo, permite una correcta circulación sanguínea y combate el estreñimiento.
ALIMENTACIÓN.
Un gato senior podrá padecer problemas dentales, una disminución en su capacidad olfativa y un enlentecimiento paulatino de las funciones digestivas (estómago e intestino). Todas estas circunstancias nos conducen a la búsqueda de un alimento adecuado a la edad y situación del animal. Para ello debemos apoyarnos en el veterinario, que tras la valoración del caso concreto y, tras confirmar o excluir la existencia de patologías asociadas, prescribirá un alimento. Ese producto, y no otro, ese alimento, sin “aditamentos” caseros, será el único que consumirá el animal. Si seguimos “a rajatabla” las recomendaciones del profesional estaremos regalando salud y tiempo de vida a nuestro buen amigo.
ENFERMEDADES.
Los gatos mayores deben ser revisados periódicamente para evaluar la posible presencia de patologías. Lo ideal, una vez al año. Entre los principales problemas que debemos conocer para poderlos evitar están:
-Órganos de los sentidos: El gato mayor experimenta una disminución de la capacidad olfativa, lo que provoca un menor interés por el alimento y, a veces, disminución de peso. Igualmente disminuyen otras percepciones sensitivas como la audición y la agudeza visual.
-Sistema gastrointestinal: la enfermedad periodontal es una de las enfermedades más comunes en los gatos geriátricos; las gingivitis, la pérdida de piezas dentales, la disminución de la producción de saliva o las úlceras en la boca producen un menor interés por el alimento. Sin embargo los problemas gastrointestinales no sólo se restringen a la boca: está disminuida la función hepática, hay una peor absorción intestinal y una peor movilidad del colon y todas estas alteraciones producen estreñimiento, flatulencia, etc.
-Sistema hormonal: La diabetes mellitus es la enfermedad endocrina más frecuente en estos gatos, principalmente en los que sufren obesidad. Los gatos mayores también pueden padecer hipertiroidismo (aumento de producción de hormonas tiroideas), que se manifiesta con hiperactividad y adelgazamiento acompañado de apetito excesivo.
-Sistema tegumentario: los tumores cutáneos pueden ser considerados como los de más frecuente presentación en los gatos senior, aunque también pueden presentarse tumores mamarios en las hembras, neoplasias digestivas y neoplasias de células hematopoyéticas y linfáticas (leucemia y linfoma). También podemos decir que la piel de estos animales mayores sufre una clara pérdida de elasticidad y que el pelo suele perder la buena apariencia que tenía cuando era joven.
-Sistema urinario: El fallo renal crónico es la enfermedad geriátrica “por excelencia” para los gatos. Las causas son difíciles de encontrar pero sí podemos decir que los animales manifiestan síntomas cuando el problema está bastante avanzado. Estos síntomas engloban adelgazamiento, perdida de apetito, vómitos, mayor consumo de agua y mayor emisión de orina. Si el problema renal se asocia con hipertensión, se puede desencadenar una perdida total de la visión (desprendimiento de retina, glaucoma).
Por todas estas razones podemos resumir que esa visita anual al veterinario nos ayudará a tener más controlados estos procesos y a conseguir que nuestro gato viva mejor, más tiempo.
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