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La toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una enfermedad causada por un parásito protozoario microscópico, el Toxoplasma gondii. Aunque las especies de Toxoplasma pueden infectar a todos los animales carnívoros, los gatos son la única especie en la que puede completar el parásito su ciclo vital y la única especie que excreta ooquistes en sus heces.

Las personas sanas raramente caen enfermas cuando se infectan de toxoplasmosis. Los signos de una nueva infección pueden ser una inflamación de los ganglios linfáticos y síntomas gripales. No obstante, los adultos inmunodeprimidos por enfermedades como el SIDA o el cáncer, o por la ingestión de ciertos medicamentos, pueden desarrollar una enfermedad muy grave.
 
En Estados Unidos se estima en 60 millones el número de personas portadoras de anticuerpos anti-toxoplasmosis en la sangre. No obstante, muy pocos sujetos desarrollan los síntomas de la enfermedad. En cualquier caso, todavía en Estados Unidos, más de un bebé de cada 1000 nace infectado por Toxoplasma. Es ahí donde el parásito ejerce sus efectos más devastadores. Cuando una mujer embarazada es infectada por primera vez por Toxoplasma, la infección puede resultar especialmente grave para su bebé al nacer.

La mayoría de las personas afectadas por la toxoplasmosis ha contraído la enfermedad consumiendo carne poco hecha o manipulando carne cruda. Los gatos son una fuente menos habitual de infección y el simple contacto con un gato no presenta riesgos. Además, hay que tener en cuenta que un gato que ha vivido en casa desde pequeño, que no sale al jardín y no tiene contacto con otros animales (ni con heces de otros gatos que puedan estar contaminados) ni con roedores que pueda cazar, ni con carne cruda, es muy poco probable que haya sido contaminado de Toxoplasma, por lo que si no tiene el parásito, es imposible que lo transmita.

Recomendaciones para limitar el riesgo de toxoplasmosis.

1- Eliminar diariamente la arena del gato con la pala (son necesarias 24 horas para que los ooquistes excretados en las heces puedan volverse infectantes). Y limpiar la bandeja con agua y un desinfectante como lejía o amoniaco.
2- Las mujeres embarazadas se abstendrán de limpiar la arena.
3- Las mujeres embarazadas evitarán cualquier contacto con la tierra del jardín o con carne cruda.
4- Se impedirá que los gatos defequen en las zonas de juego.
5- No verter la arena usada por el gato o sus deyecciones en el montón de abono o en los jardines.
6- Ni los gatos ni los seres humanos consumirán carne cruda o poco hecha; la carne (particularmente el cerdo, el cordero y el venado) se cocinará a una temperatura interna de 70o C.
7- Evitar que los gatos cacen.
8- Lavarse las manos y limpiar las superficies y los utensilios con jabón después de haber manipulado carne cruda.
9- Usar guantes para la jardinería y lavar bien todas las frutas y legumbres antes de su consumo.

Siguiendo estos consejos, estaremos limitando la posibilidad de sufrir toxoplasmosis. Sobre todo, hay que tener en cuenta que los ooquistes eliminados por el gato en las heces, no son infectantes hasta que no han permanecido 48h a temperatura ambiente, es decir, que si cambiamos la arena diariamente, no habrá riesgo de infección por parte del gato.

 

 
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